Motel Pandora, de Octavio Gómez Milián, por Nacho Escuín

05.02.2024

Nacho Escuín aborda el último libro de poesía de Octavio Gómez Milián como “un canto a la vida mientras se aguarda a la muerte” y una escritura nacida del dolor.

Algunas palabras que hablan de la no-muerte del padre

Bajo un título que refiere directamente a otro de los elementos característicos de la literatura de Octavio Gómez Milián (su blog, Motel Margot, alojado en la web del diario digital 20 minutos), se nos presenta esta propuesta en la que los poemas parecen ser un único texto en algunos instantes, de lo que podría ser una auténtica oda a la vida y la muerte, a la manera de la realizada por Sharon Olds en El padre o en Los muertos y los vivos (ambos publicados en edición bilingüe por la editorial Bartleby).

La antesala del dolor es un lugar que bien podría tratarse de la sala de espera del servicio de cuidados intensivos de un hospital cualquiera en la que se aguarda, desde la desesperación y la angustia, la llegada de un nuevo estado que libere todas las emociones y recuerdos que se amontonan. La vida, el pasado, se convierte en el único lugar donde reside la esperanza, y el poeta rememora tiempos felices con el deseo de que estos se vuelvan a repetir mientras hace acopio de la fortaleza necesaria para afrontar el futuro, bien una recuperación compleja, bien la temida llegada de la muerte.

El libro de Octavio Gómez Milián es, por lo tanto, un canto a la vida mientras se aguarda a la muerte, una elegía a su padre aún con vida y un deseo de que su hijo, el nietode este, pueda vivir lo mismo que él ha vivido en compañía de quien se debate entre los vivos y los muertos. Son tres generaciones conviviendo en un mismo espacio, tres vidas en diferentes periodos de desarrollo y tres entes que representan bien la compleja relación de la convivencia del pasado-presente-futuro.

No sé si es el mejor libro de Octavio Gómez Milián pero quizá sea el más maduro. A lo largo de su ya extensa trayectoria ha dejado poemas memorables desperdigados en diferentes libros. En este volumen no hay espacio para la alegría desatada y desaforada que hemos visto en algunos de sus anteriores volúmenes, ni para la sensualidad "guindeana" que tan bien ha practicado en sus otros poemas de amor, pues este libro de una "otra" manera también lo es.

En un hilo de influencias hay mucho de las Coplas de Manrique pero también hay un sinfín de lecturas de poetas de los siglos XX y XXI. Gómez Milián se ha convertido en un lector voraz, un crítico que se esfuerza por forjar su condición de prescriptor de lecturas para los demás y hay que destacar que ha entendido bien que ese trabajo requiere de distancia y de silencio para poder ser realizado.

La vida y la muerte acaso son los temas esenciales en la literatura universal. Nada hay en apariencia nuevo que decir sobre ellas y, sin embargo, cada texto es novísimo ante los ojos del lector pues es la experiencia del individuo ante ellas lo que las hace diferentes. Lo que aquí se cuenta es extrapolable a lo que cualquiera puede vivir y es también absolutamente intransferible ya que solo alguien que ha vivido esa vida puede hablar de ella.

Alejado de las corrientes más experienciales de la poesía española contemporánea y ajeno también al hermetismo de otras estéticas, Gómez Milián ha encontrado un interesante lugar desde el que decir. Creo que este es uno de los hallazgos del libro, el posicionamiento del autor a medio camino entre quien sufre y quien observa que esa es la única manera de sobrellevar algunos de los episodios inevitables con los que el inexorable paso del tiempo nos azota.

"La herida de mi padre, / como una cicatriz de vidrio en una acequia, / se extiende por mi memoria y la abrasa"(2023: 19). Y esa es la herida que en realidad no solo sangra y supura en el cuerpo del padre, también lo hace en la historia del poeta y en sus versos, y estos son los que comparten con los lectores la herida. Desde ella se construye este poema y desde ese mismo lugar se puede entender mejor la clave de este texto.

Al analizar cualquier discurso (o texto), debemos comprender bien quién lo escribe, cuál es la naturaleza del mismo y cuál es su finalidad. Además habrá que prestar atención a sus claves, sus herramientas, sus acciones y su contexto. Eso es lo que Hymes (1971) proponía, entender la competencia comunicativa o alcanzar la comprensión total del texto desde el análisis de los valores sociolingüísticos del texto así como de toda la información que se pueda tener sobre el emisor del mensaje.

La obra de Octavio Gómez Milián se ha presentado siempre ante nosotros como un mapa que nos ha permitido acercarnos más al autor que hay tras ella. Nos ha desvelado continua y pacientemente los temas que son esenciales para él, aquello que configura la suma de sus preocupaciones y un curioso inventario de asuntos de los que atesora conocimientos (ciclismo, boxeo, música…). Creo que este es un lugar también oportuno para reconocer los desvelos editoriales del autor que nos ocupa: primero al frente de la colección de poesía que puso en marcha junto a Enrique Bunbury, Chorrito de plata, y después temporalmente en la dirección de la sección de poesía de la editorial Comuniter. También ha coordinado ciclos de lecturas y ha plasmado una parte de lo que él entiende por poesía en su proyecto de Spoken Word "Experimentos in da notte" (junto a Luis Cebrián y Pablo Malatesta al inicio).

La poesía de Gómez Milián es posible que haya cambiado en los últimos tiempos y lo ha hecho desde el reposo y desde una variación del lugar desde el que se enuncia. Antes pertenecía quizá a una propuesta más juglaresca, más vinculada con las propuestas de poesía recitada y ahora es reposada, propiamente tradicional en su estructura de estar escrita para ser leída. No es menor este asunto. La poesía muta por muchas razones ya que es sensible a todo lo que preocupa a su autor, a la concepción que este tiene de la misma y a las necesidades que trata de satisfacer cuando la escribe. Creo que Gómez Milián no ha dejado de ser del todo el poeta que era al inicio de su carrera literaria pero ahora es muchas cosas más, sus libros son más complejos y llevan a los lectores a muchos más lugares.

Motel Pandora es un libro escrito desde el dolor, quizá también desde la desesperación por la alerta producida por la enfermedad de un ser muy querido, un referente vital, podríamos decir, y que acciona una serie de mecanismos que han llevado al poeta a una profunda reflexión sobre la propia vida, la vida también de su hijo, por el nombre que lleva en sí y que portan con orgullo estas tres generaciones. Es una cuestión de sangre, de amor, de vida y de deseo de ahuyentar a la muerte, de tratar de escabullirse de esta refriega en la que se ha visto involucrado a través de su padre. Es un muy buen libro de un buen escritor que ha entendido que la vida y la poesía exigen continuas actualizaciones, una reinvención permanente y no rechazar jamás el enfrentamiento.

Nacho Escuín

Bibliografía

Gómez Milían, O. (2023): Motel Pandora, Zaragoza, PUZ, col. La gruta de las palabras.

Hymes, D. (1971): "Competence and performance in linguistic theory" en R. Huxley and E. Ingram (eds.), Acquisition of languages: Models and methods. New York: Academic Press. 3-23.

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