Asmodeo, de Rita Indiana, por Olga Sanz Casasnovas

10.12.2024

Olga Sanz Casasnovas reflexiona sobre Asmodeo, de Rita Indiana, una novela «que evidencia un gran manejo de la estructura y el interés inagotable de la autora por explorar la psicología humana y la capacidad expresiva del lenguaje».

Asmodeo (2024) es la última novela de la escritora, profesora y música dominicana Rita Indiana. Ha sido publicada, como el resto de sus obras, a través de la editorial española Periférica, lo que da cuenta de la apuesta mutua entre autora y editorial, que se han acompañado a lo largo de los años y que ya es un motivo de celebración por sí mismo, pues Indiana se afianza con esta novela como una de las escritoras latinoamericanas más relevantes de nuestra época.

Asmodeo nos cuenta la historia de Rudy Caraquita, un metalero dominicano pasado de moda que lucha contra sus adicciones y al que acompañaremos en su primera semana de sobriedad. Rudy es habitado y, más o menos, controlado por el demonio Asmodeo, quien quiere abandonarlo para ocupar otro cuerpo, más joven. Mientras Rudy se embarca en la escritura de su opera magna, que cobrará vida en un juego metaliterario, Asmodeo se dedica a buscar un nuevo cuerpo. A partir de esta premisa, el pasado y el presente de los personajes se entremezclan a través de poderes y rituales oscuros. De esta forma, la autora explora la violenta dictadura de Trujillo y la cuestionable transición a la democracia a través de Balaguer, el poder político se presenta como el Mal, aparecen demonios y traumas, los personajes navegan entre excesos y traiciones y, en puntos álgidos de la narración, muestran una vulnerabilidad emocional y psicológica que impacta igual o más que todos los temas anteriores.

A este respecto, uno de los muchos elementos destacables de la novela radica en el tratamiento de las emociones de Rudy a través de Asmodeo. El demonio está dentro del personaje, por lo que la descripción de lo que capta se basa en la corporalidad y la fisiología: ve pasar los pensamientos y los recuerdos del músico en sus conexiones neuronales como quien mira un cielo estrellado, se acomoda entre sus cartílagos y su grasa, siente la cocaína o el tabaco que consume su humano y, así mismo, padece su síndrome de abstinencia y enfermedad. Un Inside Out (Del revés) mucho menos apacible.

Este es tan solo uno de los niveles de lectura que propone la novela, pues también incluye numerosas referencias musicales dominicanas e internacionales, literarias (especialmente de tragedias griegas) y judeocristianas. Asimismo, la obra que está escribiendo Rudy se inserta versificada en la narración y los personajes de una y otra se van encontrando a través de pequeños detalles y alusiones que esconden grandes conflictos y que conectan los diferentes tiempos y dimensiones que nutren la trama.

Por ello, Asmodeo requiere de una lectura muy atenta, aunque pueda parecer redundante, pues cualquier lectura requiere de atención. En el caso de esta novela, no creo que sea tan redundante, ya que intercala una gran variedad de registros expresivos y referencias: el vocabulario dominicano y su acento, la versificación y un lenguaje ornamentado, culto y oscuro por momentos, lleno de intertextualidad y que juega con quien lee y sus expectativas. Todo esto no implica que la lectura sea farragosa, sino que la construcción de los eventos, de los personajes y su voz se ha urdido con un esmero de orfebrería y son continuos los saltos temporales y el multiperspectivismo, por lo que quien quiera captar los numerosos niveles de lectura tendrá que agudizar los sentidos y posiblemente consultar algunas (si no muchas) de las referencias y expresiones que incluye.

Es difícil, eso sí, mantenerle el ritmo a la brutalidad, física y psicológica, que se acumula a través de sus páginas. He de confesar que, a pesar de releer por puro placer muchos de los diálogos, descripciones y giros lingüísticos, no he querido regresar a ciertos pasajes porque realmente producen una sensación asfixiante y de terror. Como la descripción de los dromedarios, uno de los animales clave en la trama, que parece sacada de una pesadilla, de ese infierno particular que construye la autora. Todo ello, además, se combina con el retrato de una realidad sociopolítica dura e injusta, en la que el terrorismo de Estado, la homofobia o el clasismo estructuran las relaciones entre los personajes. El propio Rudy es torturado durante el régimen de Trujillo y el desenlace de la novela retoma esta herida, literal y metafórica, en busca de un perdón y de sentido y lógica para su nueva vida, en sobriedad y sin fama.

Al mismo tiempo, Indiana logra sacar una sonrisa con su habilidad para aunar la profundidad psicológica del dolor y el trauma con la coloquialidad, el humor ácido dominicano y el juego metaliterario que arma. Aunque no trata de ocultar este juego, la narración está articulada de tal manera que se puede «olvidar» por momentos que esa puerta ha sido abierta, perderse entre los recuerdos de Rudy y los planes de Asmodeo y, de repente, encontrarse con que la focalización cambia y cuestiona las últimas páginas que has leído. Así plantea también la eterna tensión entre creador o creadora y la autonomía de los personajes, que a veces se le rebelan a Rudy y, en otras ocasiones, están a su merced, como cuando recuerda que ha dejado a uno de sus personajes, doble personaje, escondido en una buhardilla y debe escribir su final.

En relación con lo anterior, observo una reminiscencia en el tratamiento de estos temas con la producción musical de la autora, que recomiendo encarecidamente. La historia en sí se ocupa del panorama musical dominicano underground, aunque esto no es nuevo en Indiana, ya en La mucama de Omincunlé (2015) la música jugaba un papel fundamental. La autora ha ido combinando ambos registros desde sus inicios, con la publicación de su segunda novela, Papi (2005), y posteriormente su primer disco, El Juidero (2010). Mucho más reciente es el disco Mandinga Times (2020), que ya desde el título refleja algunos de los intereses y creencias que parecen estructurar la creación de Indiana.

La espiritualidad, tan presente en la novela, se comprende en su música también como un fenómeno ambivalente. Por un lado, puede ofrecer seguridad y protección, como en su canción "Ensalmo» (2020), y relacionarse con la creación artística en general. Esta posibilidad se encuentra en el personaje de Rudy, quien en la sección «Los poderes» del capítulo «Miércoles», se entrega a su obra y, de igual manera, el intertítulo alude a los poderes mágicos que pueblan la novela y a sus personajes. La creación como un experimento mágico, pero también oscuro, se refleja en la canción (y en el videoclip) «Como un dragón» (2020), donde «La Montra», A.K.A. de Indiana, rapea: «y no te asombre' cuando salga de la cueva / con to' lo' podere' y par de vaina' nueva'».

Dentro de esa espiritualidad hay, como digo, una dimensión oscura, a la que temer, que de nuevo conecta música y narrativa. En la novela alude a un cuento de Borges, «El Zahir», que a su vez es el título de otra canción (2020), donde canta sobre la corrupción del poder y la casi inevitable traición entre humanos, temas que trata la novela: «una moneda con do' cara' y tu nombre / por varias vendieron al hijo del hombre». Frente al Zahir, están el demonio y el mal, que puede presentarse bajo muy diferentes formas. Al mal a través del parto, leitmotiv del género de terror, le dedica la sección de «El engendro» en el capítulo «Viernes», que puede ilustrarse a través de parte del estribillo de «Toy en la calle»: «una cosa e' lo que tú puja' / y otra cosa lo que mama pare». En fin, estos son algunos de los vasos conductores entre la producción musical y narrativa de Rita Indiana, pero igualmente pueden disfrutarse por separado.

Asmodeo es, en definitiva, una gran novela, que consagra un estilo y una voz que siempre habían estado cargados de personalidad y desenfado, pero que además evidencia un gran manejo de la estructura y el interés inagotable de la autora por explorar la psicología humana y la capacidad expresiva del lenguaje. Para quien no haya leído Ciencia succión, Papi o La mucama de Omincunlé, que se prepare para adentrarse en el mundo narrativo de Rita Indiana, pues no deja indiferente. Y, para aquellos que siguen a la autora, posiblemente capten desde las primeras páginas algunos de los temas y técnicas que articulan el resto de sus obras, pero que se preparen igualmente porque Asmodeo es otra magnífica reinvención.

Olga Sanz Casasnovas

Rita Indiana, Asmodeo, Cáceres, Editorial Periférica, 2024

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